Eran poco más de las ocho de la tarde cuando las luces del Estadio Nacional se apagaron de golpe y un rugido ensordecedor hizo retumbar los cimientos de Ñuñoa. Tras una larga espera de nueve años, el fenómeno mundial BTS volvió a pisar suelo chileno para abrir la primera de sus tres fechas agendadas en la capital, en el marco de su exitoso Arirang World Tour.
Cerca de 60 mil fanáticos colmaron cada rincón del recinto deportivo, transformando la cancha y las galerías en un imponente océano purpúreo. Desde muy temprano, las inmediaciones del coliseo lucían abarrotadas por miles de asistentes que desafiaron el tránsito y la larga espera para conseguir la mejor ubicación, portando sus habituales ARMY bombs y carteles con mensajes en coreano y español.
Sin duda una conexión total y gestos que encendieron la cancha, donde el espectáculo arrancó con una propuesta escénica de gran calibre técnico: pantallas gigantes de alta definición, efectos pirotécnicos y una banda en vivo que imprimió una potencia arrolladora a los primeros bloques del concierto. Sin embargo, más allá de la precisión de sus coreografías y la energía desplegada en el escenario, los momentos más memorables de la velada estuvieron marcados por la cercanía e interacción directa con el público.
Uno de los hitos más comentados de la jornada ocurrió a mitad del show, cuando Taehyung (V) tomó la palabra para dirigirse a los asistentes en un esforzado español. Su intento por conectar en el idioma local desató la ovación inmediata de la multitud y se viralizó rápidamente en redes sociales durante la misma noche.
Poco después, la fanaticada chilena tomó el protagonismo al coordinar un masivo festejo de cumpleaños para Jimin. Miles de pancartas y cánticos al unísono sorprendieron al artista sobre el escenario, provocando un visible momento de emoción entre los siete integrantes de la agrupación surcoreana.
El hito de una estadía histórica
La presentación de este miércoles no solo marcó el esperado reencuentro de la banda con sus seguidores locales tras casi una década de ausencia, sino que abrió oficialmente una de las convocatorias más multitudinarias para un show de pop asiático en la historia reciente del país.
Con un repertorio que repasó tanto sus clásicos globales como las composiciones de su etapa más reciente, el septeto dejó la vara alta para sus siguientes dos presentaciones consecutivas en el coliseo ñuñoíno, consolidando una estrecha relación con el público chileno que el paso del tiempo parece no haber alterado.
Recordar que el grupo se presentará este viernes 16 y sábado 17 de octubre con entradas completamente agotadas.



